Orígenes del mojo

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¿De dónde viene el mojo? De muchos sitios a la vez: es hijo del cruce de mundos que fueron las Canarias durante siglos. Hasta su nombre es prestado —se cree que «mojo» procede del portugués molho, que significa, sencillamente, «salsa»—. A estas islas, encrucijada de rutas entre Europa, África y América, llegaron las especias del comercio atlántico y, tras el contacto con América, ingredientes nuevos como los pimientos, que el mojo rojo convirtió en su seña de identidad. Sobre ese mestizaje quedó además un poso anterior, el de los antiguos habitantes de las islas, cuya cocina de productos de la tierra forma parte del sustrato sobre el que todo lo demás se asentó.

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En el siglo XIX el mojo ya era cotidiano en los hogares canarios, y cuando los isleños emigraron a América se lo llevaron consigo, inspirando salsas hermanas al otro lado del Atlántico. Una salsa humilde, hecha de ingredientes corrientes, terminó siendo embajadora de todo un pueblo.

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